A veces pensamos que nuestro perro “se está portando mal”, cuando en realidad solo está tratando de decirnos algo. Muerde cosas que no debería, no se queda quieto, se desespera cuando te vas o incluso parece que nada lo entretiene. Antes de corregirlo, vale la pena preguntarnos: ¿realmente tiene cómo liberar su energía?
La primera señal es cuando destruye cosas en casa. Zapatos, muebles, cojines… todo termina siendo víctima. Esto no suele ser rebeldía, sino una mezcla de aburrimiento, ansiedad y necesidad de morder. En estos casos, darles opciones adecuadas hace toda la diferencia. Juguetes resistentes como los de hule —por ejemplo el aro tricolor o incluso una pesa flexible con sonido— les ayudan a canalizar esa necesidad de morder en algo que sí está permitido. Además, los mantiene entretenidos mucho más tiempo que cualquier objeto improvisado.
La segunda señal es el exceso de energía acumulada. Ese perro que corre sin parar, que parece no cansarse nunca o que se pone demasiado intenso en momentos inapropiados, normalmente no está “hiperactivo”… está subestimulado. Aquí es donde el juego activo cambia todo. Usar una pelota con lanzador, por ejemplo, no solo hace más fácil el juego para ti, también le permite correr, perseguir y soltar energía de una forma mucho más completa. Y si sumas juegos de jaloneo con cuerdas o jaladeras, además de cansarse, fortalecen el vínculo contigo.
La tercera señal es más silenciosa: el estrés o el aburrimiento. Perros que se quedan solos, que duermen de más o que parecen desconectados muchas horas del día. En estos casos, los juguetes también pueden ser compañía. Algunos encuentran calma en peluches que pueden cargar o morder suavemente, y otros necesitan opciones como huesos de hilo que les ayuden a relajarse mientras mastican. No todos los perros se regulan igual, pero cuando encuentras lo que le funciona al tuyo, se nota.
En la tiendita de Greta elegimos juguetes pensando justo en eso: no en llenar espacios, sino en cubrir necesidades reales. Porque cuando un perro tiene cómo liberar su energía, entretenerse y sentirse acompañado… no solo deja de “portarse mal”, empieza a estar mejor.